jueves, 9 de abril de 2009

Miercoles (voy un poco atrasada con esto de la semana santa)

¡El chico estaba allí!

Con un traje azul marino, con pinta de haber sido muy poco usado.

¡Y con sólo verme entrar se le abultó la bragueta!

Me senté en otra mesa, obligándole a girar la cabeza para mirarme.

Afortunadamente para él, nadie mas podía ver mis piernas bajo la mesa, y aunque fue algo muy rápido, le hice una apertura total de muslos. ¡Un auténtico "nueve y cuarto"!

Inmediatamente después me levanté y me fui, sin siquiera mirarle a los ojos, ni dirigirle una sonrisa.

Porque, para el día siguiente, se me ha ocurrido una sorpresa para él.

Hasta entonces...

¡Un largo y profundo beso húmedo!